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LA NACION - 2021-09-15

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El Presidente volvió a la campaña, rodeado por los “leales”

POLÍTICA

Jaime Rosemberg

“No queda otra que apretar los dientes y pelearla hasta noviembre”, dice el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, mientras camina por el asfalto de la avenida Argentina recién inaugurada y su jefe, Alberto Fernández, ensaya repetidas selfies con militantes y vecinos de Almirante Brown. “¡Acá todos te queremos, Alberto!”, grita un muchacho de campera de gimnasia negra, mientras el Presidente intenta acelerar el paso y enfilar hacia el escenario. Allí inaugurará, junto a miembros de su gabinete y autoridades locales, una nueva obra pública en el vital territorio bonaerense, donde el oficialismo vivió el domingo una dolorosa derrota de sus candidatos a diputado. En uno de los pocos reductos peronistas del conurbano en donde se evitó la debacle del Frente de Todos, el Presidente volvió a recostarse en el apoyo de sus incondicionales, convencido de poder dar vuelta la historia electoral el 14 de noviembre sin tener que ceder a las presiones y desmembrar su elenco cercano, que además de Vitobello integran su vocero, Juan Pablo Biondi, y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, todos presentes en su recorrida. Pasado el mediodía, el helicóptero presidencial arribó a la sede de la empresa Ball, multinacional productora de latas con capitales norteamericanos. Lo esperaban el intendente local, Mariano Cascallares, y también el ministro de Producción, Matías Kulfas, otro de los apuntados por el kirchnerismo duro a la hora de proponer cambios de gabinete. “Haga lo que haga, Matías siempre está en esa lista”, bromeaba un colaborador, mientras Kulfas charlaba con Victoria Tolosa Paz, cabeza de lista, quien a su vez ahora enfrenta cuestionamientos por su desempeño electoral. “La gente está enojada, sobre todo la clase media baja, que nos dice: gobernás, resolveme los problemas”, dice la candidata a con su cara detrás del barbijo con la imagen de Eva Perón. “Está todo bien, estábamos todos muy dolidos”, minimiza la postulante, en referencia al gélido saludo que le dedicó el domingo Cristina Kirchner, cuando los resultados ya eran irreversibles. El video se viralizó y se transformó en una postal de la derrota. La charla se termina cuando llega el Presidente. Junto a Vitobello, cion, la na Biondi; el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, Fernández recorre la fábrica y al salir elogia “una empresa tan pujante que sigue confiando en el país”. Su speech frente a los dueños de casa dura solo 50 segundos, y luego posa para las fotos. “Ahora, una foto final”, ordena el número dos de Biondi, Marcelo Martín. “Marcelo, lo que vos digas”, lo chicanea con una amplia sonrisa Massa, que luego toma del brazo a Katopodis para conversar fuera del alcance de la prensa. “Vamos a hacer todo, y más”, dice Katopodis a luego la nacion de finalizada la recorrida, mientras Massa repasa los objetivos de dónde creen poder cosechar más votos: la gente que no fue a votar, partidos bonaerenses que no superaron el mínimo para competir en las generales, el votante de Florencio Randazzo “que no quiere votar a (Diego) Santilli”. Cerca del Presidente reconocen que no “vieron venir” la andanada de rechazo “en el primer cordón” del conurbano, ese que se proponen reconquistar con más obra pública (Katopodis habló de más de 2500 obras en ejecución) y beneficios “para que puedan llegar a fin de mes” y ganan menos de $70.000, jubilados y beneficiarios de la AUH. Nadie quiere hablar de cambios, que otros ven como inevitables. “¿Alguien va a cambiar un voto porque se cambia un ministro? Es ridículo”, se ataja un incondicional del Presidente en plena recorrida. A los enojados apuntará, precisamente, el Presidente en su discurso en plena calle, ante un millar de militantes, empleados municipales y vecinos. “Nada nos preocupa más que crear trabajo”, dice Fernández, antes de citar a Juan Perón y la “maravillosa música del pueblo”. Otra vez en campaña, encara: “A los que no nos votaron, les digo que la Argentina merece algo mucho mejor que lo que nos pasó hasta 2019”. Así, Fernández apela otra vez al latiguillo anti-cambiemos, que mostró pobres resultados en la reciente elección. “No condenemos a este país al retroceso”, grita el Presidente, después de prometer “corregir errores” y “hacer lo que hasta ahora no pudimos hacer” antes de la próxima y decisiva cita electoral. Pasadas las dos, el Presidente se retira. Máximo Kirchner lo está esperando para un almuerzo con intendentes, y no quiere hacerlo esperar.

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