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LA NACION - 2021-09-15

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Un ‘Che’ para la Argentina

DEPORTES

Texto Diego Morini Foto Santiago Cichero/afv

El experimentado entrenador, para una nueva era de la selección de básquetbol Todos sabían que iba a ser el Che. No sólo por su enorme capacidad, su personalidad, su impronta, sus logros, sino porque estaba en los planes de la Confederación Argentina de Básquetbol (CAB) desde que comenzó su gestión Fabián Borro. Lo que pasó este martes es que la noticia fue informada de manera oficial. La salida de Sergio Hernández como seleccionador abrió la puerta y su desembarco resultó lógico. Su figura representa mucho, su trayectoria implica nuevos desafíos. Néstor “Che” García tomará las riendas del equipo subcampeón del mundo e intentará mantener la identidad de un equipo, aunque buscará ponerle su sello. Un cambio de rumbo claro. Las gestiones de Rubén Magnano, Julio Lamas y Sergio Hernández, ocuparon dos décadas y media de la selección. Apenas tres técnicos entre 1997 y 2021. El desembarco de García supone otro aire, pero no por estilos, sino que esta designación es un movimiento con más vínculo de poder político. El Che tiene todos los méritos como para ser el director técnico nacional, tiene una probada trayectoria, y fue asistente de Lamas en el conjunto nacional (Preolímpico de Mar del Plata de 2011). Su llegada es una clara señal del presidente de la CAB de mostrar en los hechos que su mandato ha comenzado. Está desde hace casi dos años, pero entre la pandemia y la necesidad darle un cierre en armonía al proceso de la gestión anterior, las decisiones de peso, se habían hecho esperar. Eléctrico, enérgico, exigente, este bahiense de 56 años, es un auténtico trotamundos. Dirigió en nueve países diferentes (Argentina, Puerto Rico, Venezuela, Uruguay, Arabia Saudita, México, Brasil, España y República Dominicana) y en la última Copa del Mundo dio un golpe con Dominicana. En apenas 6 meses de trabajo logró meter al equipo en los octavos de final. “Gracias a la influencia de Julio Toro, que es mi maestro, siempre quise desarrollar mi carrera a nivel internacional. Por eso yo he estado en cuatro selecciones. Fui ayudante en Puerto Rico, dirigí Uruguay, fui asistente en Argentina con Julio [Lamas], y después Venezuela. Siempre fue así, porque quise aprender de distintas culturas”, dijo en una charla con la nacion. Con 23 años, empezó su camino, primero en equipos y luego acompañó a Toro al seleccionado boricua. Allí recibió su apodo: Che. Fue el “hijo” de Flor Meléndez, otro entrenador mítico, en Puerto Rico, quien lo bautizó de esa manera: “Un poco a todos los argentinos nos consideran el Che Guevara”, contó García hace algunos años. La incidencia del Che García en la selección de la Argentina fue mucho más importante que la de un asistente más de Lamás. Era el técnico de los equipos alternativos cuando los integrantes de la Generación Dorada se enfocaban en objetivos más importantes. Bajo su mando, la Argentina ganó el Sudamericano en Chaco en 2012, mientras Lamas preparaba al resto del plantel para los Juegos Olímpicos de Londres. El sabor amargo para García, en aquel momento, fue el de la cita olímpica. Como los puestos para el cuerpo técnico en la cita olímpica son limitados, Lamas eligió darle espacio a Sergio Hernández y el Che quedó afuera del staff técnico. Pero iba a tener revancha. En Venezuela inscribió su nombre a fuego. Logró ganar la Liga de las América con Guaros de Lara y después, como seleccionador nacional, se quedó con la final del Preolímpico de 2015, derrotando nada menos que a la Argentina. “Lo de Venezuela fue impresionante, desde todos los ángulos. En lo deportivo, ganamos dos sudamericanos de selecciones (2014 y 2016), el Preolímpico y después la Liga de las Américas con Guaros (2016), todo en el lapso de dos años. La explosión social que se dio en Venezuela con estos logros nunca me lo imaginé”, contó García. Pero lo más importante es que llegó a Río 2016 como DT principal y se sacó la espina de dirigir en la máxima competencia que tiene este deporte. Los últimos trabajos del Che fueron en Fuenlabrada de España y San Lorenzo en la Liga Nacional. Siempre dijo que en su trabajo necesita la adrenalina permanente de la competencia. Incluso, en la mayoría de sus proyectos alternó en su trabajo como DT en la selección y en clubes. En esta oportunidad, será el seleccionador full time de la Argentina. Cómo responderá a los tiempos ociosos entre las convocatorias, es una incógnita. Aunque está claro que el formato de eliminatorias actual en el básquet, con ventanas internacionales, le permitirá tener un poco más acción. “Al fin se dio… Esto es un sueño y, a la vez, una gran responsabilidad. La mayor de mi carrera. Por eso quiero agradecer a todos los que me han permitido llegar hasta acá y a la confianza del presidente Fabián Borro y el Consejo Directivo de la Confederación. Y también anunciar que lo mío no será una conducción personalista. Pasará por escuchar, componer, continuar y rodearme de los mejores. Un nuevo ciclo comienza en el básquet argentino, siempre respetando un legado. Estoy con muchas ganas e ilusión para ir por el objetivo grande de que la Argentina se mantenga en la elite del básquet mundial”, dijo Che García en el sitio de la CAB. Es un escenario diferente. La relación de García con los jugadores quedará, inicialmente, bajo la mirada de todos. Jamás fue un técnico que tuviera problemas en la relación con los planteles. Todo lo contrario. Y el plantel subcampeón del mundo no tiene nada contra García, por supuesto. Pero en esta oportunidad se sabe que los integrantes de la selección hicieron fuerza por la continuidad de Hernández. La relación de algunos de ellos con Borro no es buena. Y García es el DT elegido por Borro. La experiencia de Che, que estuvo al frente de 30 equipos en toda su carrera, es su herramienta más poderosa para el manejo de grupo. Dirigió en cinco selecciones: Uruguay, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, como asistente, y República Dominicana. Tuvo un comienzo particular, porque sus primeros pasos como entrenador lo hizo profesionalmente en Puerto Rico, en 1989, al frente de Gigantes de Carolina. Es todo un personaje que deja su huella en cada lugar. “Este nombramiento es el más importante de mi larga trayectoria porque una cosa es representar al país como extranjero y otra es estar adentro. Me ha tocado jugar contra Argentina, escuchar el himno de mi país. Son cosas muy fuertes. Yo soy muy argentino, en todo. Y siento que este reconocimiento que me dan es más por lo que estuve afuera y ahora tengo que ratificarlo adentro. Y lo intentaremos hacer en esta nueva etapa”, dijo el Che. Su vida está repleta de anécdotas y vivencias, desde un accidente en jet ski en Arabia Saudita que lo tuvo postrado en una cama un mes, con los hinchas de Al Ahli rezando en los pasillos del hospital para que se cure, hasta la particularidad de contar con la “ayuda” del Gorila, la mascota del Halcones de Xalapa, de México, para lograr empatar un partido para ir al tiempo suplementario. Debutará como seleccionador del conjunto nacional el 25 de noviembre, como local, ante Paraguay, en el comienzo de las ventanas clasificatorias para el Mundial 2023. “Argentina tuvo en cada etapa al entrenador que necesitó y ahora me toca a mí. Reemplazaré a uno de los grandes en este continente [por Sergio Hernández], alguien muy reconocido en el mundo, que hizo una carrera impresionante en la selección y a quien hay que estarle agradecido”, finalizó Néstor García, el hombre de las mil historias.

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